PRESENTACIÓN

Obsesionados por encontrar aquello que constituye la naturaleza de la belleza, Suita Joyeros presenta su nueva colección “Esencia y Sueños”, una selección de piezas diseñadas en exclusiva para aquellos que aprecian el arte en cualquiera de sus manifestaciones. 

Desde 1940, nuestra familia desarrolla un trabajo completamente artesanal donde la creatividad en el diseño y la selección de los materiales, persigue conseguir piezas únicas que conecten armónicamente con la personalidad de nuestros clientes.

Con “Esencia y Sueños” hemos creado una oda al valor y la nobleza, pero sobre todo al amor por una tradición que sobrepasa las fronteras de nuestra cultura y que es capaz de regalarnos estampas de inigualable belleza.

UNA COLECCIÓN EXCLUSIVA

Cada una de las joyas que forman esta colección ha sido diseñada para plasmar el arte de la tauromaquia a través de los ojos de esa niña que tuvo que aprender la Esencia de la misma para hacer realidad los Sueños de su abuelo. Pero además, el trabajo artesanal de las joyas que la componen y la nobleza de los materiales empleados en cada una de ellas, hacen de “Esencia y Sueños” una colección única en el mercado que distingue a quienes lucen cada una de sus piezas.

Todas las joyas de esta colección han sido diseñadas y creadas con materiales escogidos especialmente para ellas como el Ónix natural o la plata de ley de 925mls, incrustaciones de piedras Swarovski de talla brillante, o acabados en esmalte de primera calidad que nos ofrece piezas únicas, llenas de personalidad y armonía, y que encierran el saber de los auténticos aficionados a la fiesta. Toda la calidad de tres generaciones de artesanos joyeros para que usted disfrute de un producto exclusivo y que solo encontrará en la colección “Esencia y Sueños” de Suita Joyeros.

EXPERIENCIAS VIVIDAS

Inspirados en una hermosísima historia, “Esencia y Sueños” surge de las vivencias de Yohana Alonso, cuando de niña supo enfrentarse a las circunstancias adversas para hacer realidad los sueños de quién más quería, adentrándose en un mundo del que, sin serle ajeno, desconocía en profundidad la esencia que en él existía. He aquí su relato:

EN LA ESENCIA QUE CADA UNO LLEVAMOS DENTRO, ENCONTRAMOS EL CAMINO HACIA NUESTROS SUEÑOS.

En la esencia de mi vida, de quien soy y que me gusta, juegan un papel muy importante las personas que han formado parte de ella. Heredamos gestos, formas de hablar  de sentir, de vivir, y aprendemos a valorar la belleza de las pequeñas cosas de la mano de quién te las descubre por primera vez.

 Él, mi abuelo, me enseño de su mano un arte que al principio no entendía. Pero me enseñó a verlo con sus ojos, a entender la belleza, la liturgia, el respeto, por el mundo de la tauromaquia, afición que él tenía desde muy pequeño.

 Mi abuelo Tomás, me hacía vender flores con él en la puerta de la iglesia los domingos, y si vendía todas las margaritas, mi premio era llevarme al rastro de Madrid, a comer en la Plaza Mayor, y después acompañarle a los toros. Era feliz y estaba deseando que llegara el domingo. Llegábamos pronto para recorrer las ventas, y con tan solo ocho años, intentaba aprender escuchándole a él y a todos sus amigos del tendido siete de las ventas.

 Pero la vida nos guardaba un revés y cuando yo tenía catorce años mi abuelo quedó ciego a causa de la diabetes, entristeciendo profundamente por no poder seguir disfrutando de su mayor afición: los toros.

Así que ese invierno me dediqué a aprender en profundidad todo el argot taurino: pelajes, descripción de toros, comportamiento de ganaderías, nombres de todos los pases, nombres taurinos de los colores de los trajes de los matadores y así, todo lo que pude absorber.

Así que en la primera corrida de ese año le dije “abuelo, ponte guapo que nos vamos a los toros”.  Él nunca me decía que no a nada, pero de esos ojos inmersos en una profunda oscuridad se le cayeron dos lágrimas cuando le costó subir las escaleras del tendido. Me senté a su lado y fui sus ojos, describiéndole cada detalle o cosa que sucedía en la plaza con la intensidad del momento. Y en una de estas descripciones, contándole como era la verónica  a compás abierto del torero, con las manos bajas y el vuelo a cámara lenta del capote sin que lo rozase el toro si quiera, templando y llevándolo largo, mi abuelo se levantó de su asiento y grito “¡ole!”. Al volver a sentarse me cogió la mano y, desde ese instante, mis ojos fueron los suyos para recorrer un bonito camino juntos hasta hacer mía una afición que tanto me recuerda a él.

 Inspirada en mis recuerdos y espoleada por la pasión que siento por nuestra fiesta, encontré en Suita Joyeros el talento que haría posible que la colección Esencia y Sueños se hiciese realidad, plasmando en estas joyas exclusivas esa manera tan especial de entender la fiesta que pude vivir durante mi infancia en el tendido siete de la Plaza de las Ventas de Madrid.